Ayerbe es una población de la Hoya de Huesca, capital de la que dista menos de treinta kilómetros. Desde esta localidad acompañan el cadáver de Miguel Navarro,-a quien Acín había citado con cariño en el artículo anterior- hasta la villa de Ansó, no solo conocida por sus hermosos trajes tradicionales sino también por sus especiales ritos mortuorios. La Gran Enciclopedia Aragonesa, GEA, dice al respecto: “los hijos, padres y cónyuge del difunto forman el duelo y ponderan las virtudes del muerto a la par que subrayan el desamparo propio; la persona más allegada de su mismo sexo, da una vela al sacerdote y pone un lazo de seda en la cruz parroquial diciendo «desquite», trámite para poderlo recobrar pagando a la parroquia 2,50 ptas. Al cementerio van solamente los hijos del difunto, entre los hombres y las mujeres de la familia y vecinas con velas que costea la familia”.