Una mirada etnográfica a Fraga y a Ansó le sugiere la creación de la Universidad de Estudios Aragoneses y de un Museo del traje en Huesca. La urgencia de tal tarea se debe a que se trata de un mundo que muere ante la irrupción de la modernidad. Soler Santaló había fotografiado Ansó en 1909; Sorolla pintó a sus gentes en 1914; Blasco Ibáñez había visitado la localidad en 1921, y así lo hará en esa misma década, y profusamente, el fotógrafo Ricardo Compairé que entre 1930 y 1935 y utilizando el cine esta vez, filmará Una boda en Ansó con una cámara de 16 mm.