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Sol Acín / Biografía

Biografía


Siendo niña y viviendo con mis padres sentí la necesidad un día de escribir algo, titulado «Mi casa». Mi padre anotó rápidamente una frase ilegible para mí en el margen del cuaderno, y después se lo pasó a mi madre.

Este frágil recuerdo puede resumir nuestra infancia.

Mi casa reunía todo lo que un niño con imaginación pudiera desear, y además estaba continuamente animada, sustentada y protegida por dos personas adultas, distantes y próximas, lo suficiente como para que el instinto de la libertad nos fuera naciendo dentro. Porque el estímulo y la actividad eran constantes y espontáneos, y estaban ofrecidos para que la respuesta fuera la adecuada.

Y efectivamente así ocurría.


Recuerdos al margen. Sol Acín Monrás
Catálogo exposición Ramón Acín 1988-1936


Cronología

BIOGRAFÍA DE SOL ACÍN MONRÁS

Así recuerda Sol, la segunda hija de Ramón Acín y Conchita Monrás sus primeros años de vida junto a su hermana Katia.

Nació Sol en la casa de la calle Cortes de Huesca un 23 de julio de 1925, el mismo día en que unos veinte años antes había echado a andar el primer automóvil. Esa infancia que proyectaba un luminoso camino por recorrer se frenó bruscamente con el fusilamiento de sus padres en agosto de 1936.


Sol y Katia fueron acogidas por sus tíos Santos -hermano de su padre- y Rosa Solano, trasladándose los cuatro a Jaca hasta el final de la guerra. De vuelta a Huesca, ambas hermanas cursarán el bachiller en el Instituto Ramón y Cajal de esa ciudad.



Concluido el bachillerato, Sol comenzó los estudios superiores en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, alojándose en la Residencia de Señoritas de la calle Fortuny, colegio fundado por María de Maeztu y que en tiempos de la República había estado próximo a los planteamientos de la Institución Libre de Enseñanza.


En aquella residencia conoció Sol a Emilia Moliner, sobrina de la lingüista María Moliner y estudiosa de la literatura norteamericana. A través de esa relación se inició en la poesía de Walt Whitman.


Aquella necesidad de escribir algo, que Sol recordaba de su infancia, ya había comenzado poco antes a ser motor de una poesía luminosa y feroz, como la ha descrito Mercè Ibarz.


De esta época final de los años 40 del pasado siglo, la amistad más trascendente fue la que compartió con la historiadora del arte María Kusche, que era entonces una joven alemana nacida en Málaga y con la que Sol mantuvo una relación epistolar que duró más de un lustro. Gracias a esa colección manuscrita, ha sido posible rescatar una importante cantidad de textos literarios de juventud de Sol Acín que dejan abierta una extraordinaria ventana a su obra pero también al panorama de la juventud universitaria de posguerra.



En 1952 se licenció en lenguas románicas.

Por otra parte, yo tenía la necesidad típica de escapar de mi generación … y si me marché fue por eso naturalmente. Aquí se vivieron unos años de auténtica asfixia, de miedo. No sabía muy bien lo que quería, pero lo que no quería de ningún modo era lo que tenía a mi alrededor. También existe un dato curioso; si se hubiese dado la circunstancia durante mi época de estudiante de haberme encontrado con alguien comprometido políticamente, con toda seguridad me hubiera comprometido. Luego me marché a Munich con la intención de estudiar artes gráficas.

De El Jardín sombrío de Sol Acín. Entrevista realizada por Antón Castro. El Día de Aragón, Zaragoza, (suplemento Imán), noviembre 1988, dos páginas.


Tras haber residido algún tiempo en Paris, inició a mediados de los cincuenta una relación con el músico alemán Klaus Lindemann, que trabajaba como realizador de televisión. De esa relación nacieron sus hijos Sergio y Ana.


Vivió en Colonia y finalizada ya su relación con Klaus, volvió definitivamente a España en 1968 ejerciendo como profesora de francés en un Instituto de San Sebastián y posteriormente en el Instituto Ramón y Cajal de Huesca. En 1972 pasó a ser profesora titular de esa misma materia en la Universidad Laboral de Zaragoza, donde se jubiló a principios de los noventa.



Publicó un sólo libro, En ese cielo oscuro, que vio la luz en 1979, aunque los poemas transcurren desde sus años universitarios hasta final de los años sesenta. Publicó -o más bien fue forzada por sus amigos, en especial Rosa Sender, a hacerlo- en Ámbito Literario, colección vital en la literatura española.
El editor, Víctor Pozanco, escribía estas palabras en la contraportada:

Han tenido que ser José María Carandell y Ana Moix quienes pusieran estos versos sobre mi mesa para que tengamos un nuevo testimonio de que la poesía goza, como la vida, de muy buena salud.

Sol frágil, cordial e introvertida, lectora apasionada, amante de la música y que había heredado como su hermana Katia una pasmosa y exquisita facilidad para el dibujo y la pintura, abandonó a muchos amigos en 1998.

Ni la palabra basta, nunca basta
frente al pedazo celular inerte.
Justicia y sinrazón pasan de vuelo.

Son los últimos versos del último poema de ese único libro que publicó. Pero, en palabras de Mercè Ibarz, Un único libro no es mucha obra, cierto, pero puede ser toda una obra. En su caso, lo es.


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Ramón Acín, Conchita Monrás, Katia y Sol. 1927


Sol, a la derecha, y Katia. 1943


Sol durante sus estudios universitarios en Madrid. 1949


Sol, 1955


Familia Lindemann-Acín


Sol hacia 1985


Sol en 1995


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