Gil Bel Mesonada
(Utebo, Zaragoza, 1895 - Madrid, 1949)
Perteneciente a una familia de agricultores acomodados, fue un autodidacta y polifacético escritor y periodista, a la vez que teórico del arte de vanguardia o activo republicano que evolucionó, como bastantes otros de su generación, hacia el anarcosindicalismo. Felipe Alaiz (Vida y muerte de Ramón Acín, 1937) lo incluye en la «guerrilla antifascista» que –según recordaba– habían constituido en el Altoaragón entre 1915 y 1920 Samblancat, Acín, Bel, Maurín y el propio Alaiz a partir del semanario republicano oscense Talión. Desde las inflamadas páginas de Talión estos y otros jóvenes republicanos combatieron el caciquismo y la monarquía que lo amparaba, provistos de una determinación y de un bagaje ideológico aprendidos en el entonces muy venerado Joaquín Costa.
Ya en octubre de 1915 Gil Bel comenzó a colaborar en El Ideal de Aragón (Zaragoza), órgano del partido Republicano Autónomo Aragonés, que dirigió entre abril de 1917 y enero de 1919, sustituyendo a otro ilustre republicano de Utebo, Venancio Sarría. Poco después fue redactor del diario republicano España Nueva (Madrid), fundado y dirigido por Rodrigo Soriano. En Madrid compartió con Ramón Acín años de bohemia, de radicalismo juvenil y de insobornable entusiasmo que venía a paliar una férrea escasez material. Así lo recordaba el propio Bel al reseñar el libro de su amigo Las corridas de toros en 1970 (1923), donde apuntaba además cómo Acín había triunfado como artista en su propia tierra y ello a pesar de su bonhomía y de su generosidad.
A finales de 1919 Bel se trasladó a Barcelona donde se incorporó definitivamente a la lucha sindical en el seno de la CNT. En los años siguientes publicó en cabeceras sindicalistas como Solidaridad Obrera, El Comunista, Lucha Social, Nueva Senda o Los Galeotes, o republicanas como La Democracia. En 1922 apareció su primera novela corta, El último atentado, y de la misma época debe de ser la titulada Delicadeza (sin fecha).
La Dictadura de Primo de Rivera interrumpió buena parte del periodismo anarcosindicalista y, en consecuencia, también el de Gil Bel, quien en aquellos años vivió algún tiempo en París y pasó largas temporadas en la casa familiar de Utebo; por entonces colaboró en Heraldo de Aragón, El Noticiero, Alfar, Pluma Aragonesa o Mediterráneo. Al final de la Dictadura (1929-1930) publicó incluso en La Gaceta Literaria algunas crónicas sobre el discurrir artístico en Aragón. En el inicio de la República escribió en Solidaridad Obrera y en CNT, diario madrileño que dirigió durante un breve periodo de tiempo; durante el «bienio negro» (1934-1935) firmó en revistas de vanguardia literaria o artística como Diablo Mundo, Noreste o Las 4 Estaciones. Desde muy pronto, fue honrado con la amistad de importantes artistas plásticos como Rafael Barradas, Ramón Acín, González Bernal, Martín Durbán, Honorio García Condoy, etc.
Cuando estalló la Guerra Civil Bel vivía en Madrid donde repartió carnés de la FAI entre amigos y conocidos del bando sublevado para que salvaran la vida. No resulta, pues, muy extraño que al acabar la contienda pudiera permanecer en la capital gozando de la protección del médico aragonés Eusebio Oliver. En la posguerra trabajó en la productora y distribuidora cinematográfica Ufilms y colaboró en la editorial Fermina Bonilla. Con el seudónimo de «Vicente Gil» firmó su novela breve Fuego en el mar (1942), acorde con las nuevas circunstancias políticas. Murió a causa de un infarto de miocardio que le sobrevino en plena calle. En sus últimos años recuperó la fe religiosa.