Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna

(Madrid, 1888 - Buenos Aires, 1963)

El historiador y ensayista Melchor Fernández Almagro (Granada, 1893-Madrid, 1966), dejó establecido en un artículo publicado ya en los años veinte que Ramón Gómez de la Serna, el «Ramón» por antonomasia de las letras españolas, constituía en sí mismo una generación literaria. Ni la crítica, ni los historiadores de la literatura han puesto en duda el aserto, el gran Ramón, vanguardista, iconoclasta, grafómano y letraherido, aficionado a las artes plásticas y humorista sin parigual, inclasificable en definitiva, protagoniza una personalísima y brillante página de la Cultura del siglo XX español.
Obtuvo la licenciatura de Derecho pero nunca ejerció como abogado, ya que su interés por las letras le llevó desde bien temprano por esta senda que transitó con ejemplar aprovechamiento. Su primera obra, Entrando en fuego se publicó en 1904, Morbideces vio la luz en Madrid en 1908, el mismo año que su padre fundó la revista literaria Prometeo (1908-1912), que iba a dirigir de hecho Ramón y en la que comenzará a pulsar las teclas de los distintos géneros literarios: prosa, verso o teatro. La fecundidad de Gómez de la Serna se desatará incontenible desde esta misma época temprana: El concepto de la nueva literatura (1909), Mis siete palabras (1910), El libro mudo (Secretos) (1911)... Las portadas de sus libros suelen llevar la firma de importantes artistas plásticos del momento tales como Bagaría, Beberide, Navas, Bon o Diego Rivera, mientras que él mismo ilustró buena parte de sus obras.
En 1915 fundó la tertulia literaria del Café de Pombo que prácticamente no tendría interrupción hasta 1936. Dos obras son fundamentales en este ámbito, Pombo (1918) y La sagrada cripta de Pombo (1923), auténtico diario en el que se pinta no sólo el ambiente bohemio y mundano de un Madrid cosmopolita y en ebullición cultural, sino también el retrato de los escritores, pintores e intelectuales de esta edad de plata de las artes y las letras españolas. José Gutiérrez Solana, asiduo contertulio, inmortalizó con sus pinceles a Ramón oficiando en su altar laico en La tertulia del Café Pombo (1920).
Una de las grandes aportaciones literarias de Gómez de la Serna fueron las greguerías, artificio literario que aunaba metáfora y humor, según su propia sentencia, y que reunió en varios tomos. Igualmente es de señalar su relación con el circo, el cine, el madrileño Rastro así como el ambiente de distintas calles históricas del Madrid castizo, todo ello recogido en otras tantas obras. No puede dejar de citarse en este punto su análisis de las vanguardias en Ismos (1931), y la gran obra autobiográfica, Automoribundia (1948). Ramón, que mantuvo una larga relación sentimental con la escritora Carmen de Burgos «Colombine», casó no obstante, con la argentina Luisa Sofovich, con la que vivirá en Buenos Aires desde el inicio de la Guerra Civil hasta su muerte en 1963. Contradictoriamente, Ramón, que eligió el camino del exilio en 1936, apoyó la causa de los sublevados.
En 1922 ocupó Gómez de la Serna el Torreón de la Calle Velázquez en el que también había vivido en su etapa madrileña Ramón Acín, «ese raro Ramón Acín –escribe en su Automoribundia– que cuando estaba en trances fatales, para que el portero subiese a socorrerle ya tenía convenido con él que tiraría un zapato a la calle, y, al verlo, debía subir con urgencia...» Acín y Gómez de la Serna mantuvieron una buena relación en los años veinte, de hecho el artista oscense comentaba las obras de Gómez de la Serna en la prensa local. En mayo de 1927 con motivo del Centenario de Goya, Gómez de la Serna pronunció una conferencia en Teatro Odeón de Huesca con el título «Goya y el Manzanares». Acín actuó como presentador y diseñó el controvertido cartel con el que se convocó el acto.
Prosa, verso, biografías, ensayo, novela, erotismo, humor, drama... nada en la literatura escapó a la pluma de tinta roja del Ramón por antonomasia.