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Katia Acín / Biografía / 1965 - 1988

Cronología

CONTRA LOS LÍMITES: BIOGRAFÍA DE KATIA ACÍN MONRÁS

1965 - 1988

A los 42 años se pone al frente de la sección delegada del instituto de Huesca en Binéfar. Allí da muestras de toda esa vitalidad que tanto terminaron admirando en la ciudad literana: había que poner en funcionamiento el centro y, “Doña Ana María” -que es como se le conocía entonces- crea y crea, experta como es en renacimientos: desde el comedor al mobiliario escolar, pasando por el profesorado o la constitución de un grupo de teatro en el que se integrará como actor su alumno Paco Paricio, quien será después director de los “Titiriteros de Binéfar”.


Después de Binéfar viene Zaragoza y, a los 50 años, consigue plaza en el instituto de Huesca donde será compañera de claustro con una de sus hijas. Son los años setenta, años de convulsión política que encontrarán a la familia entera identificada abiertamente con la causa democrática. Pero los cruces entre la Historia con mayúscula y la historia familiar nunca habían sido propicios para nuestra protagonista: el 4 de marzo de 1977 muere su marido tras una dolorosa enfermedad de más de un año; sólo un mes antes de que nazca la primera nieta.


Una vez más Katia tiene que hacer frente a una pérdida sustancial y responderá como había aprendido y ejercitado: mirará hacia atrás para seguir adelante. Los cinco hijos más los nietos, la profesión de la enseñanza, la reivindicación de la figura de su padre y la creatividad artística serán los ejes en los que fundamente la vida desde entonces. Dando muestra de una inteligencia emocional poco usual, de nuevo nos la encontramos luchando contra la frontera.


Habían pasado 46 años desde el asesinato de Ramón Acín. Era el año 1982, el de la llegada del PSOE al poder, y Huesca celebraba la primera exposición de la obra artística de su padre. Comienza la rehabilitación popular del autor de “las Pajaritas” a la par que la labor de sus hijas Katia y Sol para reivindicar su figura y dar a conocer su propuesta.


Nunca abandonará este motivo, convertido en obsesión. Lo hará compatible con su vida profesional, volcada sobre todo en los alumnos en los que aprecia la esperanza mientras combate con empeño la ignorancia. Reconocía en ellos la juventud que llevaba dentro y que siempre le permitió llevarse tan bien con personas de generaciones posteriores a la suya. Obtenida la cátedra tiempo atrás, toma posesión de la plaza de Las Palmas de Gran Canaria el último curso antes de la jubilación.

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Katia hacia 1970


Katia en Arguis, 1980

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